
Resultados de antemano
La mediatización de la política no es un hecho nuevo. Las encuestas parecen resolver elecciones antes que el voto. El 28 de octubre ya tenía ganadora antes del escrutinio.
La política está regida hace tiempo por el compás de los medios. Las campañas publicitarias y la llegada del marketing político son solo una punta visible de esta situación. La democracia parece decidirse en las encuestas y no en las urnas. Hemos pasado a formar parte de una democracia de opinión.
Todo tiene su principio
“Durante la década del ´80 se acelera la mediatización de lo político y la televisión constituye el principal soporte”, explica Eliseo Verón en “Mediatización de lo político”. El debilitamiento del sistema político fortaleció el carácter central de los medios.
A esto se sumó la evolución de la comunicación política y sus lógicas estratégicas, y el arribo del marketing político.
“Asistimos, por un lado, a la decadencia del campo donde se ejercía la gestión de los colectivos de largo plazo –el de lo político- y, por otro, al dominio creciente de otro campo –el de los medios- esencialmente orientado por la gestión de los colectivos de corto plazo: éste es, el sentido profundo de la crisis de legitimidad de lo político”, enuncia Verón.
Elección de opinión
En esta campaña, sin embargo, no hubo demasiada presencia en los medios. No hubo debates de ideas, y la candidata que resultó triunfante no otorgó prácticamente entrevistas.
Pero la preponderancia de las encuestas si estuvo presente y contribuyó a quitar interés en la elección. Las encuestas instalaron desde el primer momento a Cristina Kirchner como ganadora con una amplia ventaja sobre sus competidores. Se consagró así un resultado que parecía inamovible, aunque a último momento surgieron variantes que hicieron cambiar las estrategias de los candidatos.
De esta manera, la elección estaba ganada antes de que se votara. Este tipo de manipulación de la opinión pública va en contra del cumplimiento de la ciudadanía y suele modificar el voto por el aquel llamado voto útil.
Quizás debieran repensarse los límites del marketing político y reflexionar acerca de la necesidad de una ciudadanía conciente y no una ciudadanía manipulada por los sondeos de opinión.
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