martes, 11 de diciembre de 2007

Transformaciones del peronismo


Dando vueltas

Así como los partidos pierden fuerza y mutan, el peronismo ha cambiado a lo largo de estos años. Dividido y vuelto a unir mil veces el movimiento se actualiza para seguir en carrera.

Para Germani, en sus inicios el peronismo era el resultado de una “movilización social”que provenía de la existencia de una alta tasa de natalidad, de un fuerte crecimiento económico y del importante flujo migratorio hacia las ciudades. Sería la disponibilidad social y cultural de esta masa urbana lo que habría hecho posible su triunfo.

Entonces, en las primeras presidencias de Perón el peronismo estaba asociado a su persona y sus seguidores eran los trabajadores.

´70, ´80, ´90, todo cambia
“A principios de los años 70, desvanecidas ya las expectativas de desperonización de las clases trabajadoras y en un contexto de agudización de los antagonismos políticos, la imagen del peronismo cambia”, explican Danilo Martuccelli y Marsitella Svampa en “La plaza vacía”. Miguel Murmis y Juan Carlos Portantiero replantean entonces el interrogante a fin de responder no sólo por qué los obreros se hicieron peronistas, sino porque continuaban siéndolo. Se trata de restituir la racionalidad a los trabajadores, desplazando el eje de análisis a la relación estado-sindicatos.

Los ´80, con la llegada de la democracia y el triunfo de Alfonsín, le dieron otra óptica al partido. “La imagen de un candidato prendiendo fuego a un ataúd que representaba al candidato opositor, reaviva los estudios que reducen lo esencial del fenómeno peronista a la variante autoritaria”, expresa Svampa.

Finalmente en los ´90, el imaginario peronista se vacía. Sin embargo, pese a la implementación de políticas neoliberales, los sectores populares lo siguen votando.

La vuelta y las elecciones
Tras las presidencias de De la Rúa y el gobierno duhaldista, Kirchner volvió a traer el peronismo casi en su esencia, reproduciendo, elección tras elección, la alianza más tradicional que representó el peronismo: la de las clases humildes, con los sectores medios bajos y alguna intervención de franjas medias más acomodadas, pero con una fuerte y enconada resistencia de los segmentos más altos de la pirámide social. Sólo Menem modificó esa tendencia. El ex presidente riojano unió los dos extremos del arco social.

Las diferencias y las elecciones
El oficialismo está confrontado a las tensiones de su conformación heterogénea. En muchos distritos, listas asociadas con la fórmula presidencial triunfante competían entre sí. En algunos casos, los líderes del peronismo tradicional fueron desplazados y en otros la elección fue reñida. Estos resultados y los de algunos distritos del interior confirmaron que el interrogante sobre cómo evolucionará la vertiente peronista del oficialismo continúa abierto. Los otros socios más visibles de la Concertación, los emigrados del tronco radical, han tenido resultados variados, pero su derrota en Mendoza y en Mar del Plata debilitaron a algunos de sus referentes.

“La sociedad aparece bastante dividida y ese es un desafío para el Gobierno. Carrió tendrá que construir una nueva fuerza, pero ojo que en estos comicios ella ocupó el lugar del centro-derecha. Y esos son votos que van y vienen. El Pro recibió un golpe electoral. Lavagna no pudo levantar cabeza. No está claro qué va a pasar con el peronismo”, concluye el consultor Roberto Bacman.

No hay comentarios: